Sauna y sistema inmunológico: cómo el calor ayuda a fortalecer las defensas

El cuidado del sistema inmunológico se ha convertido en una prioridad para muchas personas. Mantener nuestras defensas fuertes es clave para prevenir enfermedades, mejorar la recuperación y sentirnos con más energía en el día a día. Entre los hábitos saludables que podemos incorporar, el uso de la sauna se ha posicionado como una práctica beneficiosa, no solo para la relajación y el bienestar general, sino también para apoyar la función inmunitaria.

Pero, ¿de qué manera puede una sesión de calor seco fortalecer nuestras defensas? ¿Existen estudios que lo respalden? En este artículo exploramos la relación entre sauna y sistema inmunológico, y cómo aprovechar este ritual milenario para mejorar nuestra salud.

La sauna: un hábito con miles de años de historia

La sauna, tal y como la conocemos hoy, tiene su origen en Finlandia, donde forma parte de la vida cotidiana desde hace siglos. En la cultura finlandesa no es solo un lugar de higiene y relajación, sino también un espacio social y de cuidado preventivo de la salud.

El calor seco de la sauna (entre 70ºC y 100ºC) provoca una serie de reacciones fisiológicas en el cuerpo: aumento de la temperatura interna, sudoración intensa y vasodilatación. Estas respuestas, que pueden parecer simplemente un “baño de calor”, en realidad desencadenan mecanismos positivos que afectan directamente a nuestro sistema inmune.

Efectos del calor en el organismo

Cuando entramos en una sauna, el cuerpo se enfrenta a un estrés térmico controlado. Esto provoca:

  • Aumento de la temperatura corporal hasta 38-39ºC, similar a una fiebre ligera.
  • Vasodilatación y aumento de la circulación sanguínea.
  • Estimulación del sudor, con lo que se eliminan toxinas y se regula la temperatura interna.

Este estado temporal obliga al organismo a activar respuestas de defensa y adaptación, que se traducen en beneficios para el sistema inmunológico.

Cómo la sauna fortalece el sistema inmunológico

1. Activación de glóbulos blancos

La fiebre es una reacción natural del cuerpo para combatir infecciones. Al elevar la temperatura corporal, la sauna imita este mecanismo, estimulando la producción y actividad de glóbulos blancos (linfocitos, neutrófilos y macrófagos), que son los encargados de detectar y eliminar virus, bacterias y células dañadas.

2. Reducción del riesgo de infecciones respiratorias

Varios estudios realizados en países nórdicos han demostrado que quienes utilizan la sauna de manera regular presentan menos resfriados e infecciones respiratorias a lo largo del año. El calor ayuda a limpiar las vías respiratorias, mejora la función de los cilios (pequeñas estructuras que expulsan partículas y patógenos) y refuerza la respuesta inmunológica frente a virus comunes.

3. Estimulación de proteínas de choque térmico

El estrés por calor induce la producción de proteínas de choque térmico (HSP, por sus siglas en inglés). Estas moléculas tienen un papel protector: reparan células dañadas, mejoran la respuesta inmunitaria y ayudan al cuerpo a adaptarse mejor a situaciones de estrés.

4. Mejora del descanso y reducción del estrés

Un sistema inmune fuerte necesita un cuerpo descansado y sin exceso de cortisol (la hormona del estrés). La sauna favorece la relajación muscular, promueve un sueño más profundo y reduce los niveles de estrés. Todo ello repercute en unas defensas más equilibradas y eficaces.

5. Circulación y oxigenación de tejidos

La vasodilatación y el aumento de la frecuencia cardíaca durante la sauna (similar a un ejercicio moderado) mejoran la circulación sanguínea. Esto facilita que las células del sistema inmune lleguen con mayor rapidez a los tejidos cuando son necesarias.

Estudios científicos que lo respaldan

Una investigación publicada en el Journal of Human Kinetics mostró que tras sesiones regulares de sauna aumentaban los niveles de leucocitos, linfocitos y neutrófilos en sangre.

En Finlandia, un estudio longitudinal observó que las personas que utilizaban sauna entre 2 y 4 veces por semana tenían un 40% menos de infecciones respiratorias.

Otros estudios sugieren que el uso regular de la sauna puede incluso reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mejorar la longevidad, lo que refuerza la idea de que no solo fortalece el sistema inmune, sino la salud global.

Consejos para aprovechar la sauna como refuerzo inmunológico

  1. Regularidad: lo ideal es acudir entre 2 y 3 veces por semana para notar beneficios.
  2. Duración: sesiones de 10-15 minutos, con descansos intermedios y sin exceder los 30 minutos en total.
  3. Hidratación: beber agua antes y después de la sauna para reponer líquidos.
  4. Escuchar al cuerpo: salir inmediatamente si se siente mareo, exceso de calor o malestar.
  5. Complementar con frío: alternar calor y duchas frías activa aún más la circulación y potencia los beneficios inmunológicos.
  6. Estilo de vida saludable: la sauna es un complemento, no un sustituto de la alimentación equilibrada, el ejercicio y el descanso.

Precauciones y contraindicaciones

Aunque la sauna es segura para la mayoría, hay situaciones en las que no está recomendada:

  • Personas con fiebre o infecciones activas.
  • Enfermedades cardíacas graves o problemas de tensión arterial no controlados.
  • Embarazo, salvo recomendación médica.
  • Niños pequeños y personas mayores muy frágiles.

Siempre es recomendable consultar con un médico antes de incorporar la sauna como hábito regular si se tienen problemas de salud crónicos.

Conclusión

La sauna no es solo un espacio de relajación: también es una herramienta poderosa para fortalecer el sistema inmunológico. El calor activa mecanismos naturales de defensa, estimula la producción de glóbulos blancos, ayuda a prevenir resfriados y mejora la capacidad del cuerpo para enfrentarse a infecciones.

Incorporar sesiones de sauna a la rutina semanal, combinadas con hidratación, buena alimentación y descanso, puede ser un aliado perfecto para mantener las defensas en forma. Un hábito ancestral que, hoy más que nunca, demuestra su valor para cuidar nuestra salud desde dentro.

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